“Una pérdida irreparable”

El Covid nos sigue arrebatando a vecinos imprescindibles, de un inestimable valor por su quehacer comunitario. El último cachetazo fue el sábado 13 de marzo a la madrugada. Esta vez, el temible Covid se nos llevó a Adolfo Melnik después de apenas un poco más de una semana de haber sido internado.

(Tras Cartón) Comunicador y gran batallador social (había sido en su juventud militante del Partido Comunista primero y del Partido Revolucionario de los Trabajadores después), Adolfo se destacó además por ser miembro ultraactivo de la vida institucional de Argentinos Juniors, donde accedió a cargos dirigenciales durante las presidencias de Domingo Tessone, Ricardo Bravo y Oscar Gimenez, y luego por ser constructor y militante de agrupaciones opositoras durante las posteriores gestiones. Con él, nos teníamos un aprecio mutuo que trascendía a la común actividad periodística y se fundaba en el compartido afán por encontrar un horizonte de fraternidad y justicia. Extrañaremos su cálida voz que escuchamos en los múltiples actos barriales en los que intervino como locutor, en los programas de radio que con tanta pasión realizaba o en las varias ocasiones en las que nos cruzábamos al azar en la calle o en alguna de las pizzerías del barrio.

Como era de esperar, poco nos costó encontrar testimonios de conmoción y dolor por su fallecimiento. Entre ellos, muy sentido e ilustrativo fue el de Jorge Celia, compañero del programa de radio Argentinos para todos durante los últimos 18 años: “Es una pérdida irreparable”, expresó Celia. Y alegó: “Adolfo era inclaudicable, sus convicciones eran únicas, nadie lo iba a hacer cambiar, jamás transó con ningún poder”. A manera de ejemplo, recordó el desempeño de Adolfo en Argentinos Juniors como presidente de la asamblea de representantes: “Siempre hizo lo que creyó que era lo correcto. De hecho, una vez hizo caer con su voto en contra un balance del propio oficialismo del que él era parte porque no estaba de acuerdo con ese balance. Eso habla de lo justo, de lo recto, de lo que el realmente pensaba”.

Y subrayó: “Para Argentinos Juniors es una terrible pérdida, porque lo que él hacía no lo hace nadie en Argentinos Juniors. Lo que hacía a través de la radio, no importa el gobierno que tuviera el club, le valió que durante gran parte de la época de Luis Segura al programa partidario no lo acreditaran por él decir sus verdades”.

A su vez, Celia lo identificó como “un defensor tremendo de [el Polideportivo] Malvinas, de los deportes”. Y recordó: “Le encantaba el básquet. En el básquet fue desde delegado a entrenador, pasó por todos los estamentos. Una persona que veía al polideportivo como una herramienta. Los pibes venían, se ponían la camiseta para defender a las distintas actividades y terminaban siendo hinchas de Argentinos Juniors y yendo a la cancha a alentar”.

Su compañero de radio también se refirió a aspectos de su vida doméstica: “Un hombre al que le gustaba la cocina… Gran cocinero, Adolfo… Muchas veces tuvo negocios de comida y luego fue un gran vendedor de vinos, aceites, aceitunas, ganándose la vida con todo ello”.

La semblanza trazada por Celia también nos habla de “una memoria muy privilegiada” y de “un tipo muy culto y muy estudioso”. Y concluyó así: “La verdad que es una gran pena. Adolfo es un grande. Argentinos le debe mucho y esperemos que se le hagan los reconocimientos que habría que hacerle pese a que en la política muchos lo veían como una persona a temer porque él buscaba y escarbaba y caminaba para encontrar la verdad de las cosas que se hacían dentro del club”.

Otro aporte para este homenaje lo recibimos de Diego Santillán, quien, siendo militante del Partido Obrero, conoció a Adolfo en la asamblea barrial que surgió en Paysandú y Juan B. Justo por impulso del estallido social de fines de 2001: “Era uno de los que estaba casi siempre, firme en sus convicciones, las expresaba muy bien, apasionado, sólido, enérgico, pero terminaba de hablar y te podía mostrar una sonrisa cariñosa. Cuando nos encontrábamos por el barrio te podía felicitar, criticar u observar algo implacablemente, sin concesiones, pero con cariño. No abunda esa calidad de personas. Lo vamos a extrañar a Adolfo, un tipazo, indudablemente un ‘maestro’. Adolfo HLVS!”.

Las mismas circunstancias fueron las que vincularon a Adolfo con Hugo Mir, referente desde hace décadas del Partido Comunista de La Paternal, quien nos dijo: “Siempre construyó en el barrio para la unidad para la acción. Siempre predispuesto a participar y organizar, era el ‘locutor oficial’ de las actividades en aquella Asamblea ‘Diego Lamagna’ de Avda. San Martín y Juan B. Justo, y también lo fue en las actividades de la Asamblea de Vecinos Inquietos [de La Paternal] de estos últimos años”. Mir también señaló que “[Adolfo] fue el artífice de la expulsión del genocida Suarez Mason de su querido Argentinos Juniors”. Y redondeó: “Un tipo extraordinario, un verdadero leninista. Se lo va a extrañar. HLVS Adolfo!”.

Carlos Russo, de intensa y larga trayectoria en la vida institucional de Argentinos Juniors por caminos que lo situaron más de una vez como adversario de Adolfo, actualmente integrante de la Subcomisión de Derechos Humanos del club, expresó: “Tenía mucho respeto por sus principios y por cómo defendía sus convicciones. La noticia me conmovió demasiado como para poder pensar en algo. Sí puedo decir que Argentinos perdió uno de sus hombres más íntegros. Nuestras diferencias fueron siempre entre personas de un pensamiento similar”.
Asimismo, Miguel Ruffo, gran amigo y colaborador de nuestro periódico, quien en 2016 se sumó como columnista a Contame una historia, otra de las creaciones radiales de Adolfo, nos contó: “A lo largo de todos estos años hasta 2020 nunca él me cuestionó un tema que yo haya elegido para hablar en el programa. Siempre hablábamos los domingos a la mañana, cuando yo le decía cuál era el tema que había elegido para el programa del lunes y él siempre lo aceptó. Siempre Adolfo me dio una entera libertad para elegir los temas que yo quería desarrollar. Y rescato esto porque Adolfo me brindó la posibilidad de explicitarme, de difundir mis ideas, mis concepciones, y nunca objetó nada a lo que yo manifestaba en los programas”. Y así completa Ruffo su semblanza: “Adolfo era consciente de la dominación que el imperialismo ejercía sobre la sociedad argentina a través de sus distintos personeros. Recuerdo que en una oportunidad me dijo en relación a Macri y sus acólitos: ‘Nosotros con esa gente no queremos saber nada’. Y esto pinta con toda claridad la posición, la energía, las ideas que Adolfo tenía en relación a las necesidades del pueblo y de la nación argentina”.

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